Dos amigos se encontraban tomando un café, y uno le comenta en tono de queja al otro:
* Mi mamá me llama mucho por teléfono a la oficina y solo para pedirme que vaya a conversar con ella, siempre la misma quejadera, que 'se siente sola'; la verdad yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser. Ya sabes como son los viejos: Cuentan las mismas cosas una y otra vez y sin mencionar de los achaques que estrena cada día; y bueno, como tu sabes nunca me faltan loscompromisos: Que el trabajo, que los amigos, la Asociación.. .. En fin sabes como es, No?.........
El otro amigo se queda callado, y luego responde:Yo en cambio, converso mucho con mi mamá; cada vez que estoy triste, voy con ella; cuando me siento solo o cuando tengo unproblema y necesito fortaleza, acudo a ella y ella me conforta, me da fortaleza, y siempre termino sintiéndome mejor.
Caramba - se apenó el otro - Eres mejor que yo.
No lo creas, soy igual que tu, o al menos lo era - respondió el amigo con tristeza. En realidad visito a mi mamá en el cementerio.Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo, tampoco yo iba a conversar con ella pensaba y sentía lo mismo que tú. Y no sabes cuanta falta me hace ahora su presencia, cuánto no daría por sentir las caricias que con tanto amor me prodigaba, y que rechazabaporque 'ya no era un niño'; ó cuánto me pesa no haber escuchado todos los consejos que me daba, cuando con torpeza le decía: 'Yo sé lo que hago', y por ello cometí muchos errores. Ay amigo, si supieras ahora como la busco, y ahora es mi mejor amiga.Cuando sentado en la tierra fría del camposanto mirando solo su foto en el muro gris, en el que le puse 'te amo', (palabras que nunca escuchó de mis labios), le pido que me perdone por haber sido tan frío, por las veces que le mentí, y por los muchos besos que no le di, más el silencio me responde y cuando una brisa acaricia mis mejillas, sé que ella me perdona.
-Mira con ojos empañados a su amigo y luego dice- Discúlpame este arranque, pero si de algo te sirve mi experiencia, conversacon ella hoy que la tienes, valora su presencia resaltando sus virtudes que seguro posee, deja a un lado sus errores, que de una u otra forman parte de su ser. No esperes a que esté en un cementerio porque ahí la reflexión duele hasta el fondo del alma, porqueentiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar. No permitas que te pase lo que me pasó a mí. En el camino, iba pensando en las palabras de su amigo. Cuando llegó a la oficina, dijo a su secretaria: Comuníqueme por favor con mimadre, no me pase mas llamadas y también modifique mi agenda porque este día lo dedicaré a ella!.
¡¡No dejes pasar este día sin decir 'te amo'.
miércoles, 18 de febrero de 2009
miércoles, 11 de febrero de 2009
LA TIENDA DEL CIELO
Hola Jayguer hace algún tiempo... Caminaba por el sendero de la vida y vi un letrero que decía: "Tienda del Cielo"
Me acerqué y la puerta se abrió lentamente.
Un ángel me entregó una canasta y me dijo: "Compra con cuidado todo lo que necesitas"
Primero compré mucho amor y al lado separé paciencia y comprensión que se necesitan por donde uno vaya.
Aparté dos cajas de sabiduría y dos bolsas de fe.
Me encantó el empaque del perdón, compré fuerza y coraje para derrotar el desaliento.
Me aprovisioné también de buenas cantidades de respeto y de mucho buen humor.
Ya tenía la canasta casi llena cuando me di cuenta de que me hacia falta el poder del Espíritu Santo y que no podía olvidar la salvación que la ofrecían gratis.
Caminé hacia el cajero para pagar la cuenta pero vi en un estante la oración y la tomé porque sabía que la iba a necesitar a diario.
Lo mismo hice con la alegría, la justicia y la paz, que estaban al lado de la caja.
Llegué delante del cajero y le pregunté: ¿Cuánto debo?
El me sonrió y me dijo: Tranquilo lleva tu canasta donde vayas.
Sí, pero ¿cuánto le debo? insistí.
El volvió a sonreír y respondió: "No te preocupes, Dios pagó tu deuda hace mucho tiempo..."
Me acerqué y la puerta se abrió lentamente.
Un ángel me entregó una canasta y me dijo: "Compra con cuidado todo lo que necesitas"
Primero compré mucho amor y al lado separé paciencia y comprensión que se necesitan por donde uno vaya.
Aparté dos cajas de sabiduría y dos bolsas de fe.
Me encantó el empaque del perdón, compré fuerza y coraje para derrotar el desaliento.
Me aprovisioné también de buenas cantidades de respeto y de mucho buen humor.
Ya tenía la canasta casi llena cuando me di cuenta de que me hacia falta el poder del Espíritu Santo y que no podía olvidar la salvación que la ofrecían gratis.
Caminé hacia el cajero para pagar la cuenta pero vi en un estante la oración y la tomé porque sabía que la iba a necesitar a diario.
Lo mismo hice con la alegría, la justicia y la paz, que estaban al lado de la caja.
Llegué delante del cajero y le pregunté: ¿Cuánto debo?
El me sonrió y me dijo: Tranquilo lleva tu canasta donde vayas.
Sí, pero ¿cuánto le debo? insistí.
El volvió a sonreír y respondió: "No te preocupes, Dios pagó tu deuda hace mucho tiempo..."
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domingo, 1 de febrero de 2009
Cada día, valora las cosas pequeñas
En lo pequeño está la verdadera santificación si lo sabemos vivir, si sabemos convertir lo ordinario en lo extraordinario.
Tomado de: http://www.es.catholic.net/
Cada día, valora las cosas pequeñas
No es bueno perderse en la ensoñación de un futuro grandísimo.
Queremos ser mejores, queremos superarnos pero haciendo algo que realmente sea toda una proeza, ¡que se vea!
Queremos alcanzar la perfección y la santidad, pero...eso será "mañana" porque ahora estamos muy ocupados, tenemos miles de problemas. Tal vez cuando estos se resuelvan. Si nos falta salud, cuando estemos bien. Si estamos cansados, cuando tengamos mejor ánimo.
Todos nuestros buenos propósitos se quedan en "eso", para un mejor momento, para "mañana"... Y la vida se nos va y no nos damos cuenta que es, esa vida, que son la suma de los instantes, de las horas, los días y los años en que vamos dejando pasar todas y cada una de las pequeñas cosas que podrían ser fruto de nuestra santidad.
En las cosas pequeñas está la verdadera santificación si las sabemos vivir, si sabemos convertir lo ordinario en lo extraordinario.
Si queremos realizar este milagro en nuestra vida pensemos en Cristo. Fue Dios tanto en la cruz como cuando niño ayudando a su Madre en las cosas del hogar, obedeciendo a José en el trabajo humilde y sencillo de la carpintería, en unas mil cosas pequeñas con las que fue formando su vida hasta hacerse hombre.
Es difícil que siguiendo los pasos de Cristo dejemos todo y nos lancemos a predicar, a ser apóstoles recorriendo el mundo. Es difícil que seamos mártires por defender nuestra fe - que si los hay y su vida es una entrega total - pero nosotros sí lo podemos imitar en lo que fue su vida oculta en la rutina de todas las cosas de todos los días, esas que nos parecen tan insignificantes, tan simples que no les damos la mayor importancia.
En nuestro diario convivir con los demás, ¿por qué no somos más tolerantes, más generosos? ¿por qué pensamos siempre en nosotros y en todo lo que nos satisface?. Si en todas las cosas, por pequeñas que sean, ponemos el máximo esfuerzo de hacerlas bien, el resultado será la suma de todas ellas que nos darán, al final de la jornada, un día bueno, un día santo.
Las cosa simples, pequeñas, vendrán a nosotros, saldrán a nuestro paso en el diario vivir y es entonces cuando tenemos que tener el ánimo presto, la voluntad decidida. El momento heroico de saltar de la cama, a su hora, para no llegar tarde y cumplir con nuestro deber; ese trabajo que tanto nos fastidia hacerlo con gusto, con amor; esa sonrisa al compañero, ese buscarle alguna virtud en vez de dejarnos llevar por la fácil pendiente de la crítica; ese saber escuchar; ese templar la voluntad no saboreando la golosina que nos ofrecen; ese saber esperar un rato más para saciar nuestra sed; esa valentía de no escudarnos en la mentira fácil; esa forma de estar siempre dispuestos a servir en vez de ser servidos; ese ofrecer cualquier contrariedad, incomodidad o dolor, para que estas cosas adquieran su verdadero valor y no se pierdan; esa paciencia ante las personas o cosas que quieren sacarnos de quicio; esa esperanza, esa fe, ese amor; ese toque de alegría en nuestra rutina; esa paz que tenazmente pretendemos poner o dejar en el corazón de los demás; esa conformidad para las cosas inevitables, aceptándolas, aprendiendo a decir en todos los momentos: "Hágase Tu Voluntad, Señor"
No esperamos a ese "mañana" cuando todas las cosas estén en perfecto estado y a nuestro gusto.
Empecemos hoy, ahora, en este mismo momento.
Antes de que nos podamos dar cuenta se nos presentará la oportunidad de santificarnos en estas cosas tan nuestras de todos los días. En las cosas simples, en las cosas pequeñas, esas, que no nos dan más, esas son, las que harán que nuestra vida merezca ser vivida en todo lo que vale.
Hay una y mil cosas que creemos que nos darán la felicidad pero no nos damos cuenta de que en cuanto logramos lo que deseábamos pasamos inmediatamente a anhelar otra cosa para ser felices. Y es que las cosas que nos llegan de afuera, del exterior, no nos satisfacen plenamente pues es en nuestro interior donde tenemos que experimentar el verdadero valor de cada cosa. Muchas veces las grandes victorias, los grandes triunfos, los grandes acontecimientos nos dejan más vacíos que una pequeña cosa, casi insignificante pero que vino a inundar nuestra alma de una sensación profunda de felicidad.
Una caricia, una sonrisa, una frase amable, una mirada tierna, alguien que se paró a escucharnos, un beso, una palabra de aliento, una tarde soleada, una carta o mensaje de alguien que está lejos, el estreno de unos zapatos o de un vestido que fue un sacrificio comprar, un encuentro con alguien que hacía mucho tiempo que no veíamos, un perdón, una reconciliación, ver un capullo convertido en flor, mirar la lluvia que lava y moja las hojas de los árboles, el olor a tierra húmeda y barbechada, una puesta del sol, contemplar el mar y sus cambiantes olas, la caricia de la brisa al tardecer, una noche estrellada, sentir una mano pequeñita y confiada en la nuestra, saber que en nuestro hogar hay alguien que nos espera con amor, tener la fortuna de una sincera y buena amistad... en fin tantas y tantas cosas que no nos dan más, que no les damos el valor que tienen y que dejamos pasar sin darles importancia y que son ellas las que, sin hacerse notar, nos dan la felicidad.
Esa felicidad sencilla y simple pero inmensamente grandiosa de las cosas pequeñas. Aprendamos a ser felices con ellas pues el que sabe aprisionarlas y gozarlas, bien puede decir que encontró la mágica fórmula para ser feliz. No las dejemos ir sin darles el valor que tienen.
Y termino con mi poema de Las Cosas Pequeñas.
La fuente quiere ser río
y el río quiere ser mar,
y el mar...sueña con que es fuente
y que ha vuelto allí a brotar.
Imponente y majestuoso,
añora y vuelve a añorar,
aquellos riscos y flores
donde dejó su cantar,
por donde pasó tan niño,
con prisa y en loco afán
de convertirse en gran río
y por fin , en un gran mar.
Tanto corrió, corrió tanto
que apenas pudo gozar
de las cosas pequeñitas,
que tan fácil dejó atrás.
¡Ay, las cosas pequeñitas, simples,
que no nos dan más...
ay esas cosas tan simples,
cómo se van y se van!.
Sin darnos cuenta se escapan...
mientras que ciegos andamos
buscando felicidad.
La fuente quiere ser río
y el río quiere se mar
y el mar...se ha vuelto salado,
¡quizá de tanto llorar!.
Preguntas o comentarios al autor P. Fernando Pascual LC
Tomado de: http://www.es.catholic.net/
Tomado de: http://www.es.catholic.net/
Cada día, valora las cosas pequeñas
No es bueno perderse en la ensoñación de un futuro grandísimo.
Queremos ser mejores, queremos superarnos pero haciendo algo que realmente sea toda una proeza, ¡que se vea!
Queremos alcanzar la perfección y la santidad, pero...eso será "mañana" porque ahora estamos muy ocupados, tenemos miles de problemas. Tal vez cuando estos se resuelvan. Si nos falta salud, cuando estemos bien. Si estamos cansados, cuando tengamos mejor ánimo.
Todos nuestros buenos propósitos se quedan en "eso", para un mejor momento, para "mañana"... Y la vida se nos va y no nos damos cuenta que es, esa vida, que son la suma de los instantes, de las horas, los días y los años en que vamos dejando pasar todas y cada una de las pequeñas cosas que podrían ser fruto de nuestra santidad.
En las cosas pequeñas está la verdadera santificación si las sabemos vivir, si sabemos convertir lo ordinario en lo extraordinario.
Si queremos realizar este milagro en nuestra vida pensemos en Cristo. Fue Dios tanto en la cruz como cuando niño ayudando a su Madre en las cosas del hogar, obedeciendo a José en el trabajo humilde y sencillo de la carpintería, en unas mil cosas pequeñas con las que fue formando su vida hasta hacerse hombre.
Es difícil que siguiendo los pasos de Cristo dejemos todo y nos lancemos a predicar, a ser apóstoles recorriendo el mundo. Es difícil que seamos mártires por defender nuestra fe - que si los hay y su vida es una entrega total - pero nosotros sí lo podemos imitar en lo que fue su vida oculta en la rutina de todas las cosas de todos los días, esas que nos parecen tan insignificantes, tan simples que no les damos la mayor importancia.
En nuestro diario convivir con los demás, ¿por qué no somos más tolerantes, más generosos? ¿por qué pensamos siempre en nosotros y en todo lo que nos satisface?. Si en todas las cosas, por pequeñas que sean, ponemos el máximo esfuerzo de hacerlas bien, el resultado será la suma de todas ellas que nos darán, al final de la jornada, un día bueno, un día santo.
Las cosa simples, pequeñas, vendrán a nosotros, saldrán a nuestro paso en el diario vivir y es entonces cuando tenemos que tener el ánimo presto, la voluntad decidida. El momento heroico de saltar de la cama, a su hora, para no llegar tarde y cumplir con nuestro deber; ese trabajo que tanto nos fastidia hacerlo con gusto, con amor; esa sonrisa al compañero, ese buscarle alguna virtud en vez de dejarnos llevar por la fácil pendiente de la crítica; ese saber escuchar; ese templar la voluntad no saboreando la golosina que nos ofrecen; ese saber esperar un rato más para saciar nuestra sed; esa valentía de no escudarnos en la mentira fácil; esa forma de estar siempre dispuestos a servir en vez de ser servidos; ese ofrecer cualquier contrariedad, incomodidad o dolor, para que estas cosas adquieran su verdadero valor y no se pierdan; esa paciencia ante las personas o cosas que quieren sacarnos de quicio; esa esperanza, esa fe, ese amor; ese toque de alegría en nuestra rutina; esa paz que tenazmente pretendemos poner o dejar en el corazón de los demás; esa conformidad para las cosas inevitables, aceptándolas, aprendiendo a decir en todos los momentos: "Hágase Tu Voluntad, Señor"
No esperamos a ese "mañana" cuando todas las cosas estén en perfecto estado y a nuestro gusto.
Empecemos hoy, ahora, en este mismo momento.
Antes de que nos podamos dar cuenta se nos presentará la oportunidad de santificarnos en estas cosas tan nuestras de todos los días. En las cosas simples, en las cosas pequeñas, esas, que no nos dan más, esas son, las que harán que nuestra vida merezca ser vivida en todo lo que vale.
Hay una y mil cosas que creemos que nos darán la felicidad pero no nos damos cuenta de que en cuanto logramos lo que deseábamos pasamos inmediatamente a anhelar otra cosa para ser felices. Y es que las cosas que nos llegan de afuera, del exterior, no nos satisfacen plenamente pues es en nuestro interior donde tenemos que experimentar el verdadero valor de cada cosa. Muchas veces las grandes victorias, los grandes triunfos, los grandes acontecimientos nos dejan más vacíos que una pequeña cosa, casi insignificante pero que vino a inundar nuestra alma de una sensación profunda de felicidad.
Una caricia, una sonrisa, una frase amable, una mirada tierna, alguien que se paró a escucharnos, un beso, una palabra de aliento, una tarde soleada, una carta o mensaje de alguien que está lejos, el estreno de unos zapatos o de un vestido que fue un sacrificio comprar, un encuentro con alguien que hacía mucho tiempo que no veíamos, un perdón, una reconciliación, ver un capullo convertido en flor, mirar la lluvia que lava y moja las hojas de los árboles, el olor a tierra húmeda y barbechada, una puesta del sol, contemplar el mar y sus cambiantes olas, la caricia de la brisa al tardecer, una noche estrellada, sentir una mano pequeñita y confiada en la nuestra, saber que en nuestro hogar hay alguien que nos espera con amor, tener la fortuna de una sincera y buena amistad... en fin tantas y tantas cosas que no nos dan más, que no les damos el valor que tienen y que dejamos pasar sin darles importancia y que son ellas las que, sin hacerse notar, nos dan la felicidad.
Esa felicidad sencilla y simple pero inmensamente grandiosa de las cosas pequeñas. Aprendamos a ser felices con ellas pues el que sabe aprisionarlas y gozarlas, bien puede decir que encontró la mágica fórmula para ser feliz. No las dejemos ir sin darles el valor que tienen.
Y termino con mi poema de Las Cosas Pequeñas.
La fuente quiere ser río
y el río quiere ser mar,
y el mar...sueña con que es fuente
y que ha vuelto allí a brotar.
Imponente y majestuoso,
añora y vuelve a añorar,
aquellos riscos y flores
donde dejó su cantar,
por donde pasó tan niño,
con prisa y en loco afán
de convertirse en gran río
y por fin , en un gran mar.
Tanto corrió, corrió tanto
que apenas pudo gozar
de las cosas pequeñitas,
que tan fácil dejó atrás.
¡Ay, las cosas pequeñitas, simples,
que no nos dan más...
ay esas cosas tan simples,
cómo se van y se van!.
Sin darnos cuenta se escapan...
mientras que ciegos andamos
buscando felicidad.
La fuente quiere ser río
y el río quiere se mar
y el mar...se ha vuelto salado,
¡quizá de tanto llorar!.
Tomado de: http://www.es.catholic.net/
Dejar mi vida entre tus manos
Tomado de: http://www.es.catholic.net/
Todavía me cuesta, Señor, poner las redes de mi vida entre tus manos.
Parece que temo tus proyectos, tus planes. Parece que todavía prefiero seguir mis gustos, gozar de salud, decidir mis pasos, tenerlo todo bajo el control de mis deseos.
Sé que Tú tienes un camino distinto para mi vida. Quizá difícil, quizá incomprensible, quizá lleno de espinas. Pero viene de Ti, y eres Tú quien sabes lo que es mejor, lo que me permite avanzar hacia el amor y la esperanza.
Ayúdame a descubrir ese proyecto. Dame fuerzas para confiar, para no olvidar que eres un Padre bueno. Permíteme reconocer que la Cruz es parte del camino del que ama, es una astilla que nos permite contagiarnos del fuego de amor que trajiste al mundo.
Dame también fuerzas para acompañar a quienes sufren a mi lado. Porque no encuentran sentido a sus fracasos. Porque no entienden que también el dolor encierra un tesoro inmenso. Porque olvidan que existe el cielo, donde el Perdón vence el pecado, donde el egoísmo queda lejos, donde el Amor lo es todo para todos.
Quisiera hoy, en estas horas de mi caminar frágil, dejar mi vida entre tus manos, como jarrón dócil, como vasija humilde, como barro confiado. Dejar que modeles en mi alma y en mi cuerpo tu proyecto; permitirte conquistar mis ideas y mis actos; prestarme para que también otros, desde mi vida transformada, puedan avanzar hacia la esperanza y descubrir Tu Amor eterno.
Preguntas o comentarios al autor P. Fernando Pascual LC
Tomado de: http://www.es.catholic.net/
Todavía me cuesta, Señor, poner las redes de mi vida entre tus manos.
Parece que temo tus proyectos, tus planes. Parece que todavía prefiero seguir mis gustos, gozar de salud, decidir mis pasos, tenerlo todo bajo el control de mis deseos.
Sé que Tú tienes un camino distinto para mi vida. Quizá difícil, quizá incomprensible, quizá lleno de espinas. Pero viene de Ti, y eres Tú quien sabes lo que es mejor, lo que me permite avanzar hacia el amor y la esperanza.
Ayúdame a descubrir ese proyecto. Dame fuerzas para confiar, para no olvidar que eres un Padre bueno. Permíteme reconocer que la Cruz es parte del camino del que ama, es una astilla que nos permite contagiarnos del fuego de amor que trajiste al mundo.
Dame también fuerzas para acompañar a quienes sufren a mi lado. Porque no encuentran sentido a sus fracasos. Porque no entienden que también el dolor encierra un tesoro inmenso. Porque olvidan que existe el cielo, donde el Perdón vence el pecado, donde el egoísmo queda lejos, donde el Amor lo es todo para todos.
Quisiera hoy, en estas horas de mi caminar frágil, dejar mi vida entre tus manos, como jarrón dócil, como vasija humilde, como barro confiado. Dejar que modeles en mi alma y en mi cuerpo tu proyecto; permitirte conquistar mis ideas y mis actos; prestarme para que también otros, desde mi vida transformada, puedan avanzar hacia la esperanza y descubrir Tu Amor eterno.
Tomado de: http://www.es.catholic.net/
viernes, 16 de enero de 2009
La Boda de Johnny & Karla
Esta es la invitación a la boda de una pareja muy especial para mi, unos buenos amigos que forman una parte de mi vida. De verdad que para mi fue una sorpresa este video que han preparado ellos a todos sus invitados… el video esta para gozarlo y verlo mas de una vez. Le quiero dar gracias a Dios por este momento tan especial, aunque lastimosamente no podre estar con ellos en Panamá ya que aún me encuentro por Madrid, realizando mis estudios de Doctorado... pero desde aquí les deseo lo mejor de este mundo, muchas bendiciones y mucho amor...
Los quiero mucho...
EPOCAS ENERO 2009 from Epocas on Vimeo.
Los quiero mucho...
EPOCAS ENERO 2009 from Epocas on Vimeo.
jueves, 15 de enero de 2009
Las 10 cosas que Dios no te preguntara
1-Dios no te preguntara que modelo de auto usabas; te preguntara a
cuanta gente llevaste.
2-Dios no te preguntara los metros cuadrados de tu casa;
te preguntara a cuanta gente recibiste en ella.
3-Dios no te preguntara la marca de ropa en tu closet; te preguntara a
cuantos ayudaste a vestirse.
4-Dios no te preguntara que tan alto era tu sueldo;
te preguntara si lo ganabas limpiamente.
5-Dios no te preguntara cual era tu titulo;
te preguntara si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6-Dios no te preguntara cuantos amigos tenias; te preguntara cuanta
gente te consideraba su amigo.
7-Dios no te preguntara en que vecindario vivias;
te preguntara como tratabas a tus vecinos.
8-Dios no te preguntara por el color de tu piel; te preguntara por la
pureza de tu interior.
9-Dios no te preguntara por que tardaste tanto en buscar la salvacion;
te llevara con amor a su casa en el cielo y no a las puertas del
infierno.
10-Dios no te preguntara a cuantas personas compartiste este mensaje;
simplemente te preguntara si te dio vergüenza hacerlo.....
Jesucristo dijo: ' Si tu me niegas frente de tus amigos, Yo te voy a
negar frente a mi Padre'
Anda... te animo a compartirlo con los demas....
cuanta gente llevaste.
2-Dios no te preguntara los metros cuadrados de tu casa;
te preguntara a cuanta gente recibiste en ella.
3-Dios no te preguntara la marca de ropa en tu closet; te preguntara a
cuantos ayudaste a vestirse.
4-Dios no te preguntara que tan alto era tu sueldo;
te preguntara si lo ganabas limpiamente.
5-Dios no te preguntara cual era tu titulo;
te preguntara si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6-Dios no te preguntara cuantos amigos tenias; te preguntara cuanta
gente te consideraba su amigo.
7-Dios no te preguntara en que vecindario vivias;
te preguntara como tratabas a tus vecinos.
8-Dios no te preguntara por el color de tu piel; te preguntara por la
pureza de tu interior.
9-Dios no te preguntara por que tardaste tanto en buscar la salvacion;
te llevara con amor a su casa en el cielo y no a las puertas del
infierno.
10-Dios no te preguntara a cuantas personas compartiste este mensaje;
simplemente te preguntara si te dio vergüenza hacerlo.....
Jesucristo dijo: ' Si tu me niegas frente de tus amigos, Yo te voy a
negar frente a mi Padre'
Anda... te animo a compartirlo con los demas....
viernes, 19 de diciembre de 2008
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